Frente a la Brisa del Mar.
16.06.2016 11:33
Era una tarde sosegada a mitad de la primavera... Donde la melodía sonaba acompañada de un ir y venir de una suave brisa, que aproximaba al mar, unido al dar de las olas, cuando chocaban con el rompeolas.
Yo habituaba a ponerme frente a ún mirador tumbada con comodidad en un sillón de tela cobrizo con contundentes reposa brazos... Sentia esa música que poco a poquito se iba colando...

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Mi imaginación y la complacencia de ese instante me hacían estremecer... Más que estremecer era un estado de arrebato y gusto.
Había una olor apasionante que yo relacionaba realmente bien... Gran parte de esa olor la emanaba mi pareja que reposadamente y apacible se dejaba arrastrar y se rendia a los poderes del dios Morfeo…
Yo lo estaba mirando y lo desnudaba con la mirada, con mis ganas de palparlo y de acercarme a él... Mas deseaba que ese instante fuera más que hacer el acto... Deseaba disfrutar de sus mismos... Saborear cada uno de sus besos.
Proseguía cómodamente en mi trono... Yo vestía un corto blusón coloreado con un escote considerable que dejaba mirar parte de mi pecho y como se desplazaba al compás de mi expiración.
La música ya se encontraba muy en mí... Estire mi ser y me deje dominar por la comodidad... Me acosté y deje mi extremidad izquierda posada en el piso... Mientras mi pierna derecha subió al apoya brazos... Mis patas se quedaron entre abiertas dejando ver gran parte de mi ropa interior...
Desde mi butaca miraba a mi novio y me imaginaba como podía provocar a su atención sin que se diese cuenta.
Y con los dedos pequeños de mi pie me fui acercando hasta el momento en que mi hombre abrió los ojos y me observó, fijo su vista en mí como entre sueños, tal y como si no creyese lo que estaba delante a él.
Casi seguro que estaría soñando con algún instante vivido... Su rostro marcaba el deseo tal y como si se lo estuviera pasando muy bien, estoy segura que estaba cachondo si bien no me lo afirmara, sus ojos me aseguraban que sí.
Gire despacio mi butaca hasta situarme cara a él... Y fui separando mis extremidades lento a fin de que pudiese ver un poco mejor lo que yo iba hacer.
Mis manos sacaron del sujetador mis pezones quedando por encima de aquel escote...
Levanté un tanto mi vestido y mi ropa interior se quedó a plena vista... Unas braguitas color gris que hacían más encantador mi torrado ser.
Los deditos fueron palpando desde mis gemelos. Subiendo lento por mis piernas hasta llegar al filo de mis bragas... Y poquito a poco me despoje de esa prenda... En ese instante la vista era ideal quedando mi conejo totalmente a la vista.
Por este mirador se dejaba pasar una relajante corriente con olor de océano que al acariciar mi bello me hacía temblar... Me humedecia los labios y esperaba que mis llemas tocaran mi almeja... Tenía ganas.
Pero de súbito y sin aguardarlo mi marido se puso a gatear por el suelo hasta llegar a mí.
Chupó mis pantorrillas... Chupó mis ingles... Y fue Chupando mis duros muslos, hasta llegar a mi chocho inspirando mi olorcito una y otra y otra vez como si le fuera en ello la vida, su cabeza se metió entre mis muslos, su hálito caía en mí coño... Que se abrazaba al unísono con la calidez que irradiaba mi clítoris...
El continuaba inspirando, suspirando y amarrando con mucha fuerza con sus poderosas manos mis nalgas.
De de esta manera me hice un hueco con mi pata izquierda y mi dedo gordo del pie llego hasta su herramienta, noté que estaba excitado, gordote... Y lo apreté mientras pude...
Mi amor seguía con su vaivén a mí raja y con la puntilla de su lengua fue lamiendo mi ombligo... Mi pelvis, mi vello intimo... Hasta localizar mí coño y su lenguilla le tributó sus ganas y caricias...
Yo me contraía de placer susurrándole que no se deteniera.
Y como un rio fue brotando mi lubricante hacia su garganta que la fue colmando muy poco a poco... Y como su lenguita andaba entretenida mis manos sostuvieron su cabeza atrayéndola hacia mí chocho para que no dejase de comer, de probar, de deleitarse de tan esplendida delicia.
Mis tetas se endurecían... Mis pezoncetes estaban casi rectos y mis manos se dirigieron a acariciar mis grandes senos, pellizcando con cuidado mis excitados pezones... Ahora mismo solo era un ser disfrutando el uno del otro sin detenerse.
Sus manos se acomodaron por detrás de [mi cuerpo agarrando mi culo y aproximándolo a mi cara que estaba completamente empepada por la esencia de mi sexo...
Como pude, retire su boca de tan sensible sitio y me gozó comerle la lengua, lamerle sus labios... Con mi lengua cupé su boca saboreando con él lo que en ese instante el saboreaba, deseé saber lo que el sentía cuando comia de mi... El aroma de mi elixir, saber porque se trastornaba tanto, cuando lo tenía a su alcance... Entrar en su locura y compartirlo los dos.
Mi excitación iba creciendo poquito a poco y yo quería más... Mi corazón latía de manera fuerte y hacían que mis tetazas
se movieran considerablemente más temblorosas.
Y sin que nos diésemos cuenta de repente cambiamos de situación... estaba postrado en el trono y yo de cuclillas entre sus piernas...
Mi lengua realizó exactamente el mismo recorrido que anteriormente su lengua continuó...
Con la puntita toqué sus manos, acaricie sus pies... Sus piernas hasta llegar a sus muslos... Que aparte sutilmente hasta poder chupar su pene... Yo asimismo deseaba probar y gozar de sus exquisiteces y que su tranca, estallara en mi garganta,
que lo aguardaba con codicia...
Sus brazos sostuvieron mi cabeza y no permitían que me retirara de su pene... Mas ya saciada quise disfrutar aún más.
Y de esta manera me alcé y desplazando mis rodillas me puse arriba de mi pareja,
su pollon, empinado muy cachondo dejaba ver su lechita pretendiendo salir a escupitajos.
Se percibió un grito de goce al empujar su polla, en mi clítoris...
Se escuchó un gritito estremecedor, desde las uñas de los pies fui notando ese escalofrío que causa el complacerse de manera plena, esa corriente subía de forma lenta por mis gemelos , seguido a mis ancas, hasta llegar a mi cintura, ese escalofrio animaba mi chocho y mientras que poco a poco cabalgaba encima de mi marido me pellizcaba las tetas...
Sus lolas que tanto quiere que pilladas con mis dedos, aproxime mis pezones hasta su lengua para que los degustara, pues sus manos nada podían hacer porque estaban clavadas de manera fuerte en mi culo...
De forma fuerte mas a la vez con delicadeza apurando la cadencia de mis movimientos.
De esta forma fui obligando mi cuerpo al de él... Mientras que esa soplo de delicia iba repasando cada lugar de mi cuerpo, con entusiasmo fue lamiendo mis tetazas, relamiendo sus labios toda vez que se separaba de ellas.
Durante unos momentos mi cuerpo se agitaba sobre el de el... Dejando que los fluidos nos inundaran por completo, dejando circular todo ese flujo entre mis muslos y los suyos.
De esta forma, de este modo repetía susurrando con gimoteos, de este modo me agrada gozarte, frenetica y calenturienta y de esta forma nos aquetamos impresionados nos fundimos en un caluroso morreo mientras que nuestros cuerpos no dejaban de retemblar.
Era una tarde relajada a mediados de la primavera... Donde la fogosidad y el apetito nos provocaron a complacerse.


hicieron desplazarme hacia adelante un tanto mientras que me beneficiaba a D., y el por la zaga me clavo muy poco a poco la herramienta en el culo. Tenía dos miembros en mí, y las 2 me estaban poniendo caliente. Mientras tanto Cristo se ponía delante a tal fin de que se la siguiera mamando. Esto era un deleite para mis sentidos.
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