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Frente a la Brisa del Mar.

16.06.2016 11:33


Era una tarde sosegada a mitad de la primavera... Donde la melodía sonaba acompañada de un ir y venir de una suave brisa, que aproximaba al mar, unido al dar de las olas, cuando chocaban con el rompeolas.

Yo habituaba a ponerme frente a ún mirador tumbada con comodidad en un sillón de tela cobrizo con contundentes reposa brazos... Sentia esa música que poco a poquito se iba colando...

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Mi imaginación y la complacencia de ese instante me hacían estremecer... Más que estremecer era un estado de arrebato y gusto.
Había una olor apasionante que yo relacionaba realmente bien... Gran parte de esa olor la emanaba mi pareja que reposadamente y apacible se dejaba arrastrar y se rendia a los poderes del dios Morfeo…

Yo lo estaba mirando y lo desnudaba con la mirada, con mis ganas de palparlo y de acercarme a él... Mas deseaba que ese instante fuera más que hacer el acto... Deseaba disfrutar de sus mismos... Saborear cada uno de sus besos.
Proseguía cómodamente en mi trono... Yo vestía un corto blusón coloreado con un escote considerable que dejaba mirar parte de mi pecho y como se desplazaba al compás de mi expiración.

La música ya se encontraba muy en mí... Estire mi ser y me deje dominar por la comodidad... Me acosté y deje mi extremidad izquierda posada en el piso... Mientras mi pierna derecha subió al apoya brazos... Mis patas se quedaron entre abiertas dejando ver gran parte de mi ropa interior...

Desde mi butaca miraba a mi novio y me imaginaba como podía provocar a su atención sin que se diese cuenta.
Y con los dedos pequeños de mi pie me fui acercando hasta el momento en que mi hombre abrió los ojos y me observó, fijo su vista en mí como entre sueños, tal y como si no creyese lo que estaba delante a él.

Casi seguro que estaría soñando con algún instante vivido... Su rostro marcaba el deseo tal y como si se lo estuviera pasando muy bien, estoy segura que estaba cachondo si bien no me lo afirmara, sus ojos me aseguraban que sí.

Gire despacio mi butaca hasta situarme cara a él... Y fui separando mis extremidades lento a fin de que pudiese ver un poco mejor lo que yo iba hacer.

Mis manos sacaron del sujetador mis pezones quedando por encima de aquel escote...
Levanté un tanto mi vestido y mi ropa interior se quedó a plena vista... Unas braguitas color gris que hacían más encantador mi torrado ser.
Los deditos fueron palpando desde mis gemelos. Subiendo lento por mis piernas hasta llegar al filo de mis bragas... Y poquito a poco me despoje de esa prenda... En ese instante la vista era ideal quedando mi conejo totalmente a la vista.

Por este mirador se dejaba pasar una relajante corriente con olor de océano que al acariciar mi bello me hacía temblar... Me humedecia los labios y esperaba que mis llemas tocaran mi almeja... Tenía ganas.
Pero de súbito y sin aguardarlo mi marido se puso a gatear por el suelo hasta llegar a mí.Relatos

Chupó mis pantorrillas... Chupó mis ingles... Y fue Chupando mis duros muslos, hasta llegar a mi chocho inspirando mi olorcito una y otra y otra vez como si le fuera en ello la vida, su cabeza se metió entre mis muslos, su hálito caía en mí coño... Que se abrazaba al unísono con la calidez que irradiaba mi clítoris...

El continuaba inspirando, suspirando y amarrando con mucha fuerza con sus poderosas manos mis nalgas.
De de esta manera me hice un hueco con mi pata izquierda y mi dedo gordo del pie llego hasta su herramienta, noté que estaba excitado, gordote... Y lo apreté mientras pude...

Mi amor seguía con su vaivén a mí raja y con la puntilla de su lengua fue lamiendo mi ombligo... Mi pelvis, mi vello intimo... Hasta localizar mí coño y su lenguilla le tributó sus ganas y caricias...
Yo me contraía de placer susurrándole que no se deteniera.

Y como un rio fue brotando mi lubricante hacia su garganta que la fue colmando muy poco a poco... Y como su lenguita andaba entretenida mis manos sostuvieron su cabeza atrayéndola hacia mí chocho para que no dejase de comer, de probar, de deleitarse de tan esplendida delicia.

Mis tetas se endurecían... Mis pezoncetes estaban casi rectos y mis manos se dirigieron a acariciar mis grandes senos, pellizcando con cuidado mis excitados pezones... Ahora mismo solo era un ser disfrutando el uno del otro sin detenerse.
Sus manos se acomodaron por detrás de [mi cuerpo agarrando mi culo y aproximándolo a mi cara que estaba completamente empepada por la esencia de mi sexo...

Como pude, retire su boca de tan sensible sitio y me gozó comerle la lengua, lamerle sus labios... Con mi lengua cupé su boca saboreando con él lo que en ese instante el saboreaba, deseé saber lo que el sentía cuando comia de mi... El aroma de mi elixir, saber porque se trastornaba tanto, cuando lo tenía a su alcance... Entrar en su locura y compartirlo los dos.

Mi excitación iba creciendo poquito a poco y yo quería más... Mi corazón latía de manera fuerte y hacían que mis tetazas
se movieran considerablemente más temblorosas.

Y sin que nos diésemos cuenta de repente cambiamos de situación... estaba postrado en el trono y yo de cuclillas entre sus piernas...
Mi lengua realizó exactamente el mismo recorrido que anteriormente su lengua continuó...

Con la puntita toqué sus manos, acaricie sus pies... Sus piernas hasta llegar a sus muslos... Que aparte sutilmente hasta poder chupar su pene... Yo asimismo deseaba probar y gozar de sus exquisiteces y que su tranca, estallara en mi garganta,

que lo aguardaba con codicia...
Sus brazos sostuvieron mi cabeza y no permitían que me retirara de su pene... Mas ya saciada quise disfrutar aún más.
Y de esta manera me alcé y desplazando mis rodillas me puse arriba de mi pareja,

su pollon, empinado muy cachondo dejaba ver su lechita pretendiendo salir a escupitajos.
Se percibió un grito de goce al empujar su polla, en mi clítoris...

Se escuchó un gritito estremecedor, desde las uñas de los pies fui notando ese escalofrío que causa el complacerse de manera plena, esa corriente subía de forma lenta por mis gemelos , seguido a mis ancas, hasta llegar a mi cintura, ese escalofrio animaba mi chocho y mientras que poco a poco cabalgaba encima de mi marido me pellizcaba las tetas...

Sus lolas que tanto quiere que pilladas con mis dedos, aproxime mis pezones hasta su lengua para que los degustara, pues sus manos nada podían hacer porque estaban clavadas de manera fuerte en mi culo...
De forma fuerte mas a la vez con delicadeza apurando la cadencia de mis movimientos.

De esta forma fui obligando mi cuerpo al de él... Mientras que esa soplo de delicia iba repasando cada lugar de mi cuerpo, con entusiasmo fue lamiendo mis tetazas, relamiendo sus labios toda vez que se separaba de ellas.
Durante unos momentos mi cuerpo se agitaba sobre el de el... Dejando que los fluidos nos inundaran por completo, dejando circular todo ese flujo entre mis muslos y los suyos.

De esta forma, de este modo repetía susurrando con gimoteos, de este modo me agrada gozarte, frenetica y calenturienta y de esta forma nos aquetamos impresionados nos fundimos en un caluroso morreo mientras que nuestros cuerpos no dejaban de retemblar.
Era una tarde relajada a mediados de la primavera... Donde la fogosidad y el apetito nos provocaron a complacerse.
 

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Monta con jinetes.

19.04.2016 00:00



Mi nombre es Bea, tengo 31 añitos, llevo el pelo suelto de color oscuro y liso, tengo los ojos bastante grandes de color verdoso y mi boca es bastante apetitosa. Mi cuerpo según afirman es de un 10 y tengo unos buenos pechos con los que hago disfrutar a cualquier varón que se me ponga a tiro. Os contaré la experiencia de de qué manera me pasé por la piedra a 3 jinetes en una cuadra, llena de caballos y en el heno.

La mejor follada de tu vida con Putas de Barcelona.

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Yo terminaba de terminar de ver una competición de caballos en la que había obtenido mucho dinero, pues había obtenido el caballista al que había jugado. Me acerqué al corral a felicitarlo, al llegar allá no hallé a absolutamente nadie. Aguardé al lado del Alazán, que era el caballo de tal caballista que se llamaba Cristo.
Cuando Cristo llegó, se me pusieron enseguida los peconcetes como si se me fuesen a explotar, puesto que yo ya iba con la pretensión de tirarme a Cristo.

Todavía llevaba el uniforme oficial, su paquete se quedaba visible con los pantalones de licra que tenía, llevaba el sombrero en la cabeza, los guantes de cuero, la chaquetilla roja sobre su espalda de toro y la vara en la mano.
Lo saludé y empecé a conversar con él de la competición, era muy sensual conversando.
Hasta que no pude más y alcé mi mano hacia su rabo, se asombró, pero no quiso apartarme la mano de allí y empezó a ponerse ardiente.
Él miró a un lado y a otro antes de sacar su gran herramienta a fin de que me la comiera.

Me puse de cuclillas y como las scorts de las calles empecé a mamarle la verga como jamás quizá se la había lamido absolutamente nadie, por la manera en que gimió.
Le hice quitarse la ropa, salvo las botas, los guantes y el sombrero. Me sujetaba por la nuca mientras me mamaba aquel cipote que me sabía a placer.

Mientras se la comía con mucho placer, le iba palpando los huevos, huevos que tenía enormes como las pelotas de golf y muy calentitas, cosa que le gustaba más.
La verdad parecía que a él no le afectaba que alguien nos oyera.
Mi coñazo se hacía húmedo dentro de mis braguitas mientras lo acariciaba y le lamia la verga.

Me introduje el dedo dentro de mis braguitas y comencé a masturbarme mientras que le mamaba el pene, luego, encuanto ya me puse mucho más humeda empecé a incarme el pulgar.
Mas prácticamente no estuve prácticamente nada introduciéndomelo, ya que , con sus fuertes manos me alzó , me dejo sobre unos montones de hierba dentro del establo de su caballo, me estiró las bragas y me bajó las correas del vestido.

Yo ese día no llevaba sujetador, lo que le fue un poco más simple lamerme los pezones mientras que me los palpaba.
en aquel momento bajó hasta mis piernas y comenzó a lavarme con la lengua el agujero. Yo gritaba como una putilla, puesto que creí que si al él no le incumbía que nos escucharan, pues a mí lo mismo.Relatos

Me lavo con la lengua y me lamió el coño mientras que me metía el dedo, y me corrí como unas 3 veces. Fue entonces cuando se humedecio con los dedos su enorme chorizo y me la introdujo tan rápido que casi ni me percaté de que ya me estaba penetrando.
Sentir como aquella polla tan tiesa entraba y salía de mi coño hacía que me derritiera más de gusto aún. El me metía y me penetraba. Me levantó y me hizo amarrarme a la sillita de su potranca, me agachó y empezó a penetrarme por la zaga. Fue en ese instante en el momento en que me afirmé ¡dios mío!, y gritábamos y gritábamos.

Entonces se azercaron dos compañeros, que habían corrido contra él y entraron en el cobertizo sin caer en la cuenta de nosotros, hasta el momento en que oyeron sus voces. Los pobres habían pensado que nos estaba pasado algo, o bien que nos estaban asaltando, entraron en la caballeriza de la potranca de el y le preguntaron qué pasaba. Decir nada era indiscutible, puesto que se sabía muy claramente al mirarnos, qué era lo que estábamos haciendo. Cristo los invitó a joder asimismo, cosa que a mí no me desagradó en absoluto.
-Poneos en fila a fin de que os la mueva mientras que la prosigo follando por el ojete- dijo .

Entonces me comentaron que reposara en sus piernas y empezara a comerles la polla. Eran dos herramientas gordas para mi garganta. Ahora sí que me creía gozar algo más que una prostiputa. Mientras que uno de los chicos me introducia colosal pollón, me chupaba a gusto 2 pollazas con mi garganta. Aquellas herramientas daba la sensación de que iban a estallar con mis felaciones, pero aun resistieron un poco más de lo que yo esperaba.

D., uno de los amigos, se reclinó encima del herbaje y me puse encima de él y clavé su zimbel, que era más grande que la de Cristo y que la de Ismael. Me puse a moverme sobre su cuerpo de culturista, en este instante los tenía a los tres con sus cascos, con sus zapatos de ginete y con sus guantes de piel, aquello me incitaba.

Entonces fue cuando inició el espectáculo de los gritos, los cuatro gritábamos de goce, pues les hacía unas pajas a Ismael y Cristo, y de cuando en cuando, como la que no deseaba la circunstancia, me lamia una de sus vergas en mi garganta y los hacía resistir un tanto. Ismael fue el que me empotro por detrás, y que goce me produjo.

Me Relatoshicieron desplazarme hacia adelante un tanto mientras que me beneficiaba a D., y el por la zaga me clavo muy poco a poco la herramienta en el culo. Tenía dos miembros en mí, y las 2 me estaban poniendo caliente. Mientras tanto Cristo se ponía delante a tal fin de que se la siguiera mamando. Esto era un deleite para mis sentidos.

Ya después de eso. Me volvieron a deplazar. Ahora era D. quien se daba placer con mi ojete, mientras le chupaba la polla a L., y Cristo me chupaba el coñazo mientras me rozaba su vara por el hoyo de mi coño que estaba a cien. D. se corrió dentro de mi recto, sentí el calor de su elixir muy adentro de mí y noté como se salía ese líquido caliente por mi trasero y me resbalaba por el conejo muy caliente.
Fue cuando Cristo me metió la vergaza por el conejo y comenzó a darme, a darme, a darme pinga hasta que me corrí de goce, debí aguantar un segundo más puesto que estaba a punto de correrse.

Me sacó la vergaza del chochete, me hizo ponerme de rodillas y me impuso cogiéndome del pelo a que se la comiera, eyaculo en mi boca, no estaba amarga como la de otros varones, esta cuajada mangorra era dulcita y proseguí lamiendosela todavía después de que él me dijera que parara ya, aunque no me apartaba la garganta de allí.

A Ismael le embelesé con una buena paja con mis melones, chillaba y chillaba mientras le comprimia con mis buenos senos la troza que me ardía en las tetazas. Mucho no pudo aguantar, pues eyaculo la leche de golpe en tetazas, entonces me la metí en la garganta para que se complaciera bastante más, en ese momento se me aproximaron los otros 2 y acabé follando, comiéndome 3 pollas a la vez.
Sin duda una experiencia que no olvidare nunca.

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Masturbandome

11.03.2016 17:20


Me chifla el sexo. ¿Y a quién no? Pero no me apasiona hacerlo con cualquiera, no me gusta dejar que un varón que apenas conozco, o que verdaderamente conozco mas no me convence, aun conociéndolo se corra en mi coño.

Siempre y en toda circunstancia he sido muy decente para éste tema, si bien más que recatada prefiero llamarlo amor propio. Precisamente por este amor propio, mis relaciones íntimas con machos se dan estimadamente se puede decir que una sola vez cada varios meses. No practico mucho el sexo, si bien me agradaría hacerlo bastante más, pero soy de las mujeres clásicas que prefieren el folleteo en pareja o el sexo con una persona conocida.

Todas y cada una de las almas siempre y en toda circunstancia tenemos a otro ser, que nos excita en la mente muy de manera frecuente. Y éste es mi ejemplo. Esta tarde no he parado de meditar en ese muchacho que me atrae y soñar cosas con él. Mas como bien he relatado, no suelo tener muchas relaciones íntimas con nadie; pero, sí con migo. Y hoy ha sido el caso.
Relatos
Llevaba toda la mañana con la libido por las nubes, y ha habido un momento justamente después de comer, que no he soportado más. He ido a mi dormitorio para proveerme una buena corrida. Solo entrar he bajado la cortina, para eludir que algún vecino pervertido me consiguiese observar, y he abierto la puerta de mi escritorio donde almaceno todos mis vibradores, lencería y lubricantes.

Hoy me he decidido por mi polla lila de 6 marchas y mis bolitas chinas negras de tamaño tirando a medio. Los he dejado al lado derecho de la litera, apoyado sobre una toalla, la cual seguro que, iba a precisar posteriormente.

Me he quitado mi pantaloncito del pijama acompañado de mi tanga de golpe y me he tumbado boca abajo en la litera, cubriéndome hasta la cintura con la sábana.

Tal era lo ardiente que estaba, que inundaba todo mi vagina, he alcanzado mi polla y sin pulsar el botón a fin de que comience a moverse, me lo he introducido de golpe en mi intimidad y he empezado a refregarme sobre él poco a poco entrandolo y tirando de el pensando que era la polla dura de ese chico al que mi mente creía que me estaba follando.


Mi cuerpo se dejo postrar encima el colchón, mi mano derecha agarrando firme el pollazo, la izquierda sobre mis labios, y mis piernas siguiendo un ritmo progresivo de sube y baja que hacía que mi coño se fuera humedeciendo y dilatando poquito a poco, imaginando (o bien más bien recordando) instantes sexuales con aquel chico que tanto me excitaba.

Llevo rato dándome placer sobre mi juguete, estoy comenzando a mojarme y quiero crear movimientos que estimulen un poco todo mi sexo, que raspen más intensamente mis paredes vaginales, y me creen cierta tensión en esta. Por consiguiente, inicio a follarme sobre el pene creando círculos con mis piernas, sintiendo como la punta gorda de mi juguete se resbala de manera lenta por cada centímetro de mi raja.

Siento que el ardor de mi calentura y de mi placer sube por mis mejillas; están coloradas. Mi lengua se empieza a secar y entre mis labios se me escapan pequeños jadeos de gozo agudos en forma de susurros.

No puedo más y inicio a usar las intensidades de mi polla vibradora. prsiono el interruptor. La primera marcha es un meneo leve y constante , apenas perceptible, pero que hace sentir esas pequeñas agitaciones hasta mi clítoris de la presión que hago con el aparato metido en mi vagina hasta la mitad y el resto fuera encima de mi pepitilla, exitandolo y haciendo unas pequeñas cosquillas que consiguen erizar mis tetas y sentir poco a poco desde lo más adentro de mi rajita de qué manera voy fabricando más flujo.

Pongo en acción la 2ª marcha. Esta asimismo es una vibración constante pero un tanto más energica y menos sigilosa. Me proporciona más goce, por tanto disfruto de ella empujándome por completo el miembro y sintiendo como los pequeños músculos de mi vagina se chocan entre ellos haciéndome temblar a mí también. consecutivamente juego a sacar y meter despacio, excitandome más y jadeando un poco más inteso.
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potencia 3. En ésta la vibración va creciendo poco a poco y para, comienza suave y sube, para, vuelve suave y sube, para. De esta forma sucesivamente. Puedo notar en mi de qué forma algo me va y viene en forma de espiral y sube desde la parte más externa de mi coño hasta el tope, casi llegando al cuello del útero. Una sensación gozosa, pero yo busco algo más fuerte.

4ª potencia. Son como pequeñas punzadas vibrantes a ritmo de semi-corcheas abundando mis adentros. Clavo la penetración hasta el fondo de mi coño apretando mi cuerpo contra esta y de mi boca se sale un gran gemido en forma de “O”. Oh… me gusta tanto sentir esto… Comienzo a oprimirlo con la mano contra mí, y sin mover mi cuerpo, muevo la mano sujetando con solidez el vibrador y me lo estriego en forma de círculos.

Ahora paso a la marcha número cinco, es precisamente como la de antes, pero acrecienta su ritmo. El ruido de la agitación parecen ráfagas que colisionan en mi interior. La verdad es, que siento que voy a morir. Siento que estoy a punto del orgasmo, pero no me quiero correr aun.

Sexta y última marcha. El sonido que produce el juguete es más que notorío; es exagerado a pesar de estar en mí. Para eludir escucharlo tanto, lo penetro todo lo hondo que me permite mi vagina, siento que la sacudida es dura y muy constante, como si el dichoso miebro fuera a estallar; tal y como si todo mi cuerpo fuera a romperse. No puedo sostener mis patas estiradas apenas 5 segundos. Me pongo de medio lado en la cama, en situación fetal y comienzo a meter-sacar el miembro con nervio; sin olvidar de poner la paño entre mis piernas por si tengo un escape.

Llevo 25 minutos masturbándome y siento que voy a llegar. Apago el miembro y lo estiro de forma rápida de mí. Mas no, aun no es el momento. Me destapo por entero, empujo las sábanas y alargo mi pata izquierda a lo alto formando un ángulo recto. He de reconocer que cuando ando tan excitada mi flexibilidad aumenta para mi placer. Comienzo a sacar y meter muy despacio, el vibrador apagado. Puedo percibir de qué manera mis labios, al sacarlo, emiten un ruido afín al de una pompa de gel cuando revienta. Dios mio, estoy tan cachona…

Necesito vibración en mi pepitilla. Me pongo boca arriba y abro mis extremidades flexionando las rodillas todo cuanto puedo. Continuo metiendo y sacando el miembro de forma veloz, al paso que con mi otra mano masajeo mi clítoris y lo zarandeo de costado a costado como una esquizofrénica. Semeja que voy a correrme ya, mas sé que puedo posponerlo , y así lo hago. Sigo rozándome poco a poco más fuerte, percibiendo un intenso cosquilleo que cada vez va creciendo en todas las ramificaciones de mi clítoris.

Ahora lo que quiero no es estimulación, si no sentirme llena. Cojo un poco de lubrificante y lo hecho encima de mi mano derecha, con la que unto todo el contorno de mi chocho y parte de su interior introduciéndome muy lentamente 2 dedos y volviéndolos a sacar con la misma lentitud. mojo las bolas y me introduzco una cuidadosamente dentro; seguidamente la otra.

No me he corrido aun mas aún puedo aguantar. Con las bolitas puestas me visto, levanto la persiana, abro la ventana y me fumo un cigarrete. imagino deseosa de ser copulada a lo largo de muchas horas y de cien maneras posibles, mientras que el viento hace que mi epidermis se erice y endurezca mis tetitas por completo.

Cuando termino de humear voy al váter, me bajo la ropa de cintura hacia abajo, me pongo en el bidé y pongo el xorro a máxima potencia a una temperatura templada tirando a muy caliente. Me arrimo, pongo mi cuerpo más delante del grifo y coloco mi pepitilla contra la presión del agua.Relatos

Aquella sensación es alucinante, mis piernas empiezan a temblar… No aguanto mucho más, la presión es realmente fuerte mas mi paciencia por llegar cada vez menos. Siento que viene, siento que se me va a salir…

De manera rápida estiro las bolas de mi vagina al tiempo que me corro desbandándome en gemidos. Seguidamente me micciono de goce. aprieto el grifo. Cojo las bolas, exhausta y las veo; están blancas, empapadas por mi jugo vaginal, y sueltan un apetitoso fragancia dulzón a mezcla de mi vagina y del lubricante de fresas. No lo pienso ni dos segundos y me introduzco una en la boca para catarla, no me molesta. Sabe bien.

Vuelvo a abrir el grifo y me limpio con gel de baño deshaciéndome de los sobrantes de flujo vaginal, orina y gel lubricante. Me seco mientras me observo al espéculo. Mis labios están colorados, de la misma manera que mis mofletes. Ya tengo esa zona demasiado sensitiva; la rozo con suavidad con 2 dedos y me subo el pantalón del pijama sin ponerme tanga. Prefiero estar fresca a lo largo de un tiempo hasta el momento en que la zona se enfrie.

Voy a mi habitación de nuevo, cojo mi ordenador portátil y inicio a contar un mogollón de letras, que en conjunto, han conseguido darle sentido a este relato sobre que no hay nada parecido como penetrarse a una misma.

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Viajando con señoritas de Madrid.

09.02.2016 13:20



En una ocasión tenía que tomar un avión preciso por rezones de labór, y debí viajar en la clase turista puesto que no conseguí sitio en vissnes.
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El aeroplano estaba prácticamente desocupado, era un día de la semana, apenas entrada la tarde, por lo que no había muchas personas que compartiesen mi propio lugar de destino. Una vez que me había sentado y acomodado en mi butaca, 2 prostitutas de la villa de Madrid se pusieron justo junto a mí.

No podía creer mi suerte, ambas escorts madrileñas eran realmente seductoras, aunque no podían esconder verdaderamente su oficio. Intenté tranquilizarme a fin de que ellas no se diesen cuenta que estaba algo nervioso, nunca había estado con putas de la capital de España, por lo que quería pasar completamente desapercibido, aunque era ineludible lo excitado que me sentía.

El avión despegó, las furcias permanecían en silencio. Tenía a cada lado a una de las rameras, una era rubia y vestía un ropaje sastre con una cazadora muy vistosa que dejaba imaginar sus prominentes y bonitos senos. La otra de las escorts de Madrid era delgada, no tenía grandes tetitas, si bien su rostro era muy atrayente y llevaba una falda muy corta que prácticamente me permitía adivinar el tono de su prenda intima: Color translucido

Habían pasado unos 30 minutos del viaje cuando una de las putas me comento.

- ¿Qué hace un varón tan apuesto como tú, viajando ahora? ¿No te sientes hastiado?

Le contesté que debía ir por un asunto de y que la verdad sí, estaba muy arto y no pude eludir hacer la próxima pregunta:

- ¿Y vosotras qué hacen por aquí, asimismo están aburridas como yo?

La más chiquita de las prostitutas de la capital Española me respondió que iban a ver un usuario, si bien no eliminaban la propuesta de tener una aventurilla a lo largo del viaje.Relatos

Al decirme esto, comprendí a la perfección lo que me estaba intentando decir, y algo que siempre había tenido en mi psique y que me quitaba el habla era la sueño de tener sexo en el baño de un aeroplano.

Estoy seguro que la más pechuda de las putas madrileñas adivinó mis pretensiones, puesto que me comento:

- ¿Alguna vez has eyaculado en un avión? Apuesto que te gustaría que nos follemos en el aseo.
Relatos
La situación se había complicado, era indiscutible mi sitación de calentón puesto que tenía una erección que hacía que mi pantalón se viera como una circo. Las putas Madrileñas me habían animado a hacer posible una ilusión con la que había especulado a lo largo de mucho tiempo, con lo que decidí llevarla a cabo.

Me me levante y fui al lavabo. Les afirmé que las aguardaba allá. A los pocos segundos, las putas de la capital Española estaban conmigo dentro del baño, una de las furcias me la chupaba, al paso que la otra, la tetona, me daba sus lubres a fin de que me perdiera, cosa que no dudé en hacer y gocé mogollon.

La chupada fue brutal y la situación era tan excitante que después de un momento eyacule en la lengua de una de ellas. Las prostitutas de la capital española se tragaron hasta la última pizca de mi semen, llegando aun a chuparse los dedos y a pelear por los últimos salpicazos de mi semen.

Sin titubeos, fue un viaje fantástico con dos hermosas prostitutas de Madrid, que en la vida podré eliminar de mi psique.

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Una Noche sin poder descansar

20.01.2016 12:38



Su ama le había advertido a R. que algo ocurriría esa noche. R. Sabía que cuando ella decidia hacer algo, no solo cambiaba su tono de voz sino que dejaba de comunicarse casi por completo y se limitaba a decirle lo que debía hacer para facilitarle la obra.
Relatos
Ésa tarde, su señora lo destapó, le afirmó que levantara su espalda y por abajo le franqueó una cinta flexible de cauxo, como las que se utilizan para hacer ejercicio y le pidió a R. que inalara a tope varias veces.

De momento R. hizo caso, su señora tensó la cuerda muy tensada en la zona baja de su vientre, Le comento a Roberto si la apretadera estaba fuerte y él engañó diciendo que nada. Su dueña hizo un ademán de mal humor y volvió a repetir la operación, sólo que en esta ocasión, al hacerle sacar el aire apoyó sus 2 manos sobre el ombligo de Roberto dejando caer todo su fuerza sobre él y quitándole todo el aire por fuerza. Su señora le afirmó R. que se quedase parado y esta vez extendió y apretó la goma con muchísima más fuerza.

Entonces se despidió de él, desenchufo la luminaria y se adormiló. Roberto Quedó inmóvil mirando fijamante el reloj, casi eran las dos de la mañana y sentía una demasiado fuerte impresión de dolor y ahogo en el pecho. A pesar de que tenía sueño y estaba agotado no podía dormirse.
Relatos
Sabía que no podía comentarle nada a su poseedora y mucho menos imaginar quitarse la faja. Peor todavía, se dio cuenta que estaba muy fogoso, tenía una empalmadá y no podía esconderla. El tiempo transcurría de forma muy lenta y Roberto procuraba entretenerse, pero el angustia no se lo permitía, pese a que trataba de dormir o aflojarse, esto simplemente no era posible.

RelatosLlegó el instante en el que el cansancio pudo más que el malestar y Roberto se durmió por media hora. Luego se desveló, prosiguió viendo el reloj y se volteó procurando buscar una situación más cómoda mientras que tocaba la faja, pero toda vez que lo hacía, el sufrimiento era todavía más fuerte

A pesar de que R. estuvo a puntito de solicitarle a su poseedora que por favor destensara o la desatara, sabía que si lo hacía traicionaría la confianza de su poseedora y la dejaría ir por siempre.
La velada transcurrió de manera lenta y una vez llegada la mañana, su señora se despertó y le comento a Roberto como estaba.
Él le dijo que tenía ganas de ir al baño por lo que su poseedora le quitó la cinto y le permitió ir. Cuando Roberto retornó del cuarto de baño, su ama le recompenso con una extensa sonrisa y le dijo:

- De esta forma me gusta, eres un putito obediente

Dicho esto, con sus manos tomó el pene de Roberto, se lo puso en su garganta y empezó a masturbársela a modo de premio hasta el momento en que R., invadido de agotamiento y ardor, se corrió en la campanilla de su ama.

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Una felación en la oficina con rameras de Madrid

08.01.2016 18:17
 
 
 
Hace cinco años que soy gerente en una empresa de productos cosméticos. Normalmente mi jornada de trabajo está sobrecargada, con lo que siempre he tenido la fantasía de tomarme un descanso mientras que algunas rameras de la capital de España me dan una buena chupada, para que me relaje.Relatos
 
De tanto cabilár en esta fantasía llegó el instante en que concluí que debía que llevarla a cabo, por ello, una noche en mi morada comencé a investigar sitios en el ordenador donde había putas valencianas y cuando encontré 2 de ellas que me molaban mucho, las llame para poder tener sus servicios.
Relatos
Fue mucho más fácil de lo que pensaba, en apenas cinco minutos había quedado que las lumis madrileñas irían a las 12 a mi agencia y allá mismo me arían la chupada que tanto precisaba para aflojarme y hacer que esta sueño se convirtiera en una realidad agradable.
 
El día convenido, al llegar las 12 esperaba con ganas mi quimera hecha realidad. Pasadas las doce del mediodía, mi secretaria me llamó a mi oficina para informarme que 2 señoras madrileñas estaban preguntando por mí. Le dije a mi recepcionista que se trataba de una reuinion laboral, con lo que las hiciese pasar.
Relatos
Instantes después, abrí la puerta a mi agencia para localizarme con dos putas de la capital de España realmente atractivas. Estaban realmente bien vestidas, de un modo sutil mas atractivo y apenas llevaban maquillaje..
 
Las hice pasar a mi agencia, me senté en mi mesa y espere que las escorts madrileñas hiciesen su labor. Acto seguido, entre las rameras de la capital española, una morenaza de grandes ojos verdes y un par de pechos firmes, se aproximó cara a mi , se agacho, desabotonó mi pantalón y comenzó a acariciar mi polla que ya estaba totalmente duro por la condicíon y la excitación de lo que iba a pasar.
 
Luego de unos instantes de acariciar, bajó mis calzoncillos y poco a poco empezó a introducirse mi glande en la boca. La otra de las prostitutas de la capital de España se había quedado en ropa interior, se asentó en una silla, abrió bien sus piernas y comenzó a masturbarse mientras yo miraba.
 
La escort morena se había tragado mi glande y lo succionaba de una forma que me aloquecía, jamás había pensado que era posible sentir tanto gusto como aquel que sentía en ese instante.
 
Me deleitaba el ver a la otra de las rameras Madrileñas acariciarse, estaba tan empalmado y relajado al saber que mi sueño se había hecho realidad que a los pocos instantes moje de un esperma caliente la cara de la putilla y después espere que la otra hiciera exactamente lo mismo.
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La fiesta

16.12.2015 11:49
 
Nunca me he sentido como el tipo de mujer que roba las miradas, intento preservarme en buena actitud y vivir saludablemente, y si bien últimamente estábamos atravesando mi esposo y yo por una dificultad financiera tratábamos divertirse y pasarla bien de vez en vez.
Relatos
Mi amiga L. nos había convidado a una fiesta en su morada que esta cercana a la playa, con una comida para ciertos asistentes el día precedente al gran acontecimiento, con lo que como es lógico puse en la mochila el bikini para el día y un vestido sexy un tanto más sensual de lo que acostumbraba a utilizar.
 
En el tentenpie de la tarde mi marido J. se halló a un amigo de su juventud L., quien sin saberlo había estado muy enamorado de mí, en nuestra juventud, y naturalmente había sido el rival de mi esposo. Ahora Luis era el jefe de su negocio, con lo que le iba bastante bien en la vida, mientras nosotros tratábamos de salir de nuestra dificultad, ellos se quedaron charlando en una habitación mientras que yo la pasaba de lo lindo con mi amiga Laurita, nadamos y bebimos, reímos y jugamos.
 
Laurita siempre es del género de muchacha que no le da lástima nada y si quería apretarme los pechos lo hacía si bien estuviese mi esposo delante, o bien paseaba cerca de ella y me daba una palmada al culo o bien me levantaba la mini falda, en verdad con ella he disfrutado muchísimo, mas esa es otra historia.
 
Y así Laura me dijo al oído. -bella, ya viste que ni J. ni Luis te dejan de mirar. supongo que te han quitado hasta el tanga con la mirada ya muchas veces, y es que con esas tetazas que tienes quien no quiera desabrochar ese bikini, si quieres lo hago yo por ellos...
-No Laura cuando quieres? acá no, por si fuera poco J. no sabe de nuestros encuentros.
 
-pues ya sabes avísalo cuando desees y jugamos los tres, que rico imagínate el pillándote por detrás y tú lamiéndome mi rajita... me mojo de solo pensarlo... bueno hermosa, te veo mañana en la fiesta...
 
 
-A dónde vas Lau?
-A masturbarme ya que el día de hoy no quieres dármelo tú hermosa… ;-)
 
Y de esta manera transcurrió ese día, sin mas novedades, en el día siguiente seria la fiesta de L. y teníamos que disponer todo para la fiesta.

Relatos

Conque esa velada me puse mi vestido verde con un escote muy sexy y la falda muy corta...
Tome del brazo a Joaquín y fuimos hacia la celebración.
 
La música era un gozo para mis oídos y se movia como ida y mi marido me ofrecía sorbos a cada momento para apagar la sed, conque ya cerca a la media noche estaba muy borracha, nunca he soportado muy bien el alcohol así que ya para esos momentos ya me topaba sola, reía como una boba y caía mareda en cualquier lado. Con que J. le solicitó prestada una estancia a Laura y me tumbo en la cama, me dijo 
-Amor olvide mi saco de dormir en la celebración voy a ir por el conque ya vuelvo y salió de la estancia.
 
No sé cuanto tiempo debe haber pasado desde que se fue mi marido pero ya estaba muy oscuro y me quede transpuesta.
Siento que me rozan las orejas, un beso suave en la boca... aquella mano baja hasta mis pechos, los acaricia y noto como los dejan salir sueltos de la cárcel de mi vestido... los lamen… los labios que me acariciaban ahora los besan a ellos y los acarician hasta poner muy duros mis pezones...
 
Sus manos se deslizan hasta quitarme las bragas… Juegan con mi entrepierna... sube sube sube hasta mi coño acaricia mi clítoris, lo aprieta, lo masajea y lo absorben... unos dedos tratan de llegar y se intoducen en mi vagina, ya húmeda por el placer, de pronto ya no son los dedos los que están ahí... es una lengüita… acaricia y sorbe mis jugos...
 
Despierto, y una cabeza está entre mis piernas mas no son los rizos de Joaquín, es.. es L., me levanto y trato de quitármelo de encima, le digo que se largue, que si no chillaré y le diré a mi esposo. Y él solo respondió.
 
 
-Pero si ha sido tu esposo quien me dejo entrar, siempre y en toda circunstancia me has agradado y ahora estas más follable que ya antes con esas tetonas que te regalaron tus retoños y ese culo que se te ve…Le brinde a J. refuerzo para salir de sus inconvenientes a cambio de hacer lo que me plazca contigo,
 

Relatos

 por eso toda la velada él te dio de beber para dejarte preparada frente a mí...Así que deja de hacerte la rigida que sé que haces con L., así que silénciate y se sumisa, si eres buena chica también te premiaré a ti... siempre has querido un coche verdad... anda se buena…
Me agache... desabroche su pantalón y empecé a mamarle su rabo... su gran pene... mi lengua resbaladiza recorría aquel tronco mientras mi mano cogía sus pelotas...
 
-Buena muchacha, no te arrepentirás, o bien si, así nena... eres buena chupando que suave...
Te voy a partir en 2 nena... en la mañana no te levantarás… no podrás aunque quieras... 
Así que aquella timidez que antes parecía que tenía, se transformó en una bestia... me abrió las patas y me clavo ese trozo de pollaza de una sola arremetida... sin poder respirar!! Pasaba del dolor al placer en un instante...
 
Me cargaba y me aplastaba sobre la mesa, me acostaba y me ponía en mil y una maneras. Mi esposo nunca hizo eso, para J. solo abría las patas y aguardaba a que acabará... pero él era un superdotado , Luis me hacía correrme diez veces literalmente...
De pronto me puso de perrito y empezó a buscar mi ano, yo le grite que no que jamás había dejado que lo hicieran, mas el no me hacía caso y me humedecía el ano, metía un dedo, luego dos y lubricaba, cuando sentí otra acoemtida bestial , pero ahora en mi recto, durante un momento me desfallecí del dolor y cuando volvi, me seguía follando por el recto... Una y otra vez, ya no sentía dolor sino gusto me embelesaba y me corrí múltiples veces...
 
-Cerda, sabía que te agradaría, pero si eres una puta, que gusto mami esta tan ajustadito aquí dentro que me voy a correr aquí mismo... pensaba hacerlo en tu cara y observar cómo te lo engullías mas eso lo hablaremos en otra ocasión... si serás mi putilla a partir de el día de hoy mas deja de preocuparte, el trato será directo contigo, te voy a dar lo que quieras... y si te portas muy bien el regalo será cada vez mas bueno...
 
y meditar que el idiota de tu esposo solo me pidió cien mil para salir de sus deudas, mas vales oro putilla ..
Y así comencé a jugar con Luis, también... de hecho en ocasiones Laurita juega con nosotros...
 
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Nuestra clase

19.11.2015 18:53
 
En Febrero organizamos una cena todos los de la clase, la cena salió perfecta, al final fuimos a tomar unas litronas, todos juntos, poquito a poco fuimos quedando pocos, hasta el momento en que quedamos la directiva de la academia, que era mi mentora y yo.
Ya cerraban todo los tabernas, entonces me fui a la parada del Bús para marcharme a mi casa, y cuál fue mi extrañeza, que no tenía autobús.Relatos
Entonces la profesora me afirmó que me quedara en su vivienda a dormir, le dije que no la quería incordiar, mas ella me pidió, y al final accedí a quedarme en su vivienda, me extraño que insistiese tanto.
Camino a su casa me dijo que la casa estaba vacía, que no me pusiera nervioso por eso, me fije en su mirada, estaba muy guapa, jamás me había fijado de este modo, en clase, no podía fijarme, mas en ocasiones, cuando se sentaba a mi lado, enseñaba un poco las bragas o la tira del tanguita.
Esa verada traía unos pantalones muy apretados, que marcaban todo el culamen, y tenía un buen culo, en honor a la verdad, creo que me pillo mirándole el culo, pero no le dio importancia, estábamos los 2 solos y un poco contentos tras la cena y las litronas .
Después de diez minutos andando llegamos a su vivienda, abrió la entrada del portal, y para ir al elevador había 2 escaleras, choco en una y yo la agarre , tocándole el culo un poco, y entramos en el ascensor, yo agarre la puerta como buen caballero y ella al pasar me dio un apretón en el culo, y pensé ui ui ui, a ver qué sucede.
Entramos en su casa y solamente cerrar la puerta me da un besito y comienza a darme pellizcos, y dije yo pues sí, esta es la mía, y comencé a apretarla , le toque el trasero bien tocado, y ella cogiéndome la mano me echo en el sillón, se abrió de piernas y se puso echada en mi, siguió dándome besos, y yo mientras, le metía mano, le embuti la mano por el pantalón, y comencé a juguetear con su tanguita, era un tanga suave agradable al tacto, se desbotono la camiseta y vi sus grandes pechos, nunca me había fijado en ellas, eran bellas, tenía un sujetador Relatoscon encajes morado que lo tenía un poco ceñido, prácticamente se le salía una teta, en ese momento aproveche y le saque una ubre y comencé a acariciársela muy suave, comenzó a gritar, le encanto lo que le estaba haciendo, se puso humeda, comenzó a mover su cadera.
Al momento de estar allí comiéndole el pezón, se quitó el suje, y los pantalones, quedándose solo en tanga, era un tanguita morado, me puso erecto, poder verla sola con el tanga, ella vino y me quito la camisa y los pantalones, dejándome en calzoncillos. Comenzó a lamerme suave y bajo hasta mi verga, me quito los gallumbos y comenzó a chupármela,coño! como la lamia, se nota que tenía experiencia, fue la mejor felación que me hicieron hasta entonces, sentía su aliento por toda mi polla, mientras que yo le sobaba las tetas e iba metiéndole mano.
Ya me puso cachondisimo, la cogí y la acoste en el sofá comencé besándole el cuello, baje un poco cara abajo, me pare en sus tetas un poco, jugué con ellas y segui bajando a donde su coño, le aparte un poco el tanga y vi que tenía el clítoris, peludo, no mucho pero con pelo, empecé a lamerle el coñete, le quite el tanguita y abrió las piernas, estaba muy humeda, tenía el conejo caldoso, empecé a chuparle el coñete y la oía gritar de plcaer, le hechizaba, le metí un dedo y empecé a jugar con los dedos y la lengua, sentía que estaba cada vez mas humeda, cuando pare de chuparle el clítoris, empecé a masajearla, metí 2 dedos dentro de su coño y noté que no tardaría mucho en llegar al orgasmo, y de este modo fue, la masturbe un tanto y se corrió enseguida, gimió como jamás había escuchado gemir tanto a una señora.
Tras eso me acompañó a la habitación y me afirmó que la follara bien follada, la toque un tanto ella hizo lo mismo y comencé a follarmela, abrió las piernas y se la metí hasta el fondo, gemía estuvo gritando un buen rato, hasta que cambiamos de lado, deseaba a cuatro patas, se la introduje a 4 patas y gozaba mas, gemía poco a poco más, mientras se la penetraba le estaba cogiendo las tetas hasta que se corrió de nuevo, le tremían las piernas, me dijo que parase que me la iba a chupar nuevamente, comenzó a comerla estuvo un buen rato y le afirmé que ya mismo me iba a correr, ni me escucho, me corrí en su lengia y se la trago, no me esperaba que haría algo de esta forma, tras eso nos acostamos y nos dormimos.
RelatosA la mañana siguiente me despertó ella, me la chupaba, me desveló con una chupada, no me lo creía, yo también comencé a jugar con ella, pero no me dejo, me afirmaba que el día de hoy mandaría ella, que aria lo que me solicitase ella y de este modo fue, yo me calle y también hice lo que ella deseaba, se puso a 4 patas y me dijo penétrame, comencé a metérsela y me paro, me dice, por el culo, deseo notarla en mi culo, comencé a introducírsela y no podía, estaba ella tensa, entonces la postré en cama y empecé a lamerle el coño para que se relajara, y mientras que le comía el coño jugaba con mi pulgar en su culo, veía que se relajaba poco a poco, en aquel instante baje un tanto y le lamí el ano, para que se relajara y pronto se aflojó, seguí un poco hasta el momento en que se aflojó del todo y se colaba simple mi dedo. Parece que le agradó y proseguí un ratillo mas, pero con mi lengua, tras eso empecé a metérsela poco a poco, mientras que yo se la introducía, ella se tocaba el clitoris, al principio costo un poco y ella chillaba de dolor, pero pronto gemía de placer, se la metí entera y ella gozaba, mientras se la metía por el trasero comencé a masturbarla, me decía que parase que se iba a correr, y yo le afirmé que quería que disfrutase, y eso hice la toqué hasta el momento en que se corrió, y a mí no me faltaba mucho para correrme, y me afirmó que me corriese dentro, mas saque mi pene y me corrí encima de su coño pelusillo, era una de mis fantasías sexuales, lo hice y no me afirmó nada, sonrió y se relajó en la cama, estuvimos un rato en cama y después nos limpiamos, tras la ducha me iba a ir y me agarró de la mano y me dijo esto para ti, para que tengas un recuerdo de mí, me regalo un tanga blanco, lo me ti en el bolsillo de mi pantalón y me fui a mi casa, ahora dispongo de un buen recuerdo de mi profesora.
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Mi súper compañera.

15.09.2015 12:24
 
Yo estaba leyendo el periódico cuando se dejó ver con ese vestido ligero de verano y acercarse cara a mi mesilla.
 
- ¿Llevas mucho aguardando? – Comentó.
- cinco minutos, despreocúpate. – Dije.
 
Relatos
 
Ella se postro a mi lado, en el extremo de la chiquitita mesa, a 45 grados de mi posición. Nos besuqueamos cordialmente, hacía seis meses que no nos veíamos, y los dos sabíamos que ese era mucho tiempo. Hicimos un ademán a la camarera a fin de que nos tomara nota. Pedimos una bebida cada uno y después brindamos por el rencuentro. Ella me coloco la mano en la faz interior del muslo izquierdo.
 
-¿Me has echado de menos? – Preguntó presumida.
 
Me encantaba verla así, receptiva. Le respondí que sí, que la había echado mucho en falta aun vestida. Ella rió la ocurrencia, que por su parte yo le había quitado a un cómico.
- ¿Y te has corrido pensando en mi?
- Quiso saber mientras cogía mi muslo interior.
- Mucho. Todavía sigues provocándome esa fuerte debilidad que conoces.
- ¿Estás Seguro? Mira que puedo colocarte el detector de mentiras.
- Vale ponlo, sabes que no acostumbro a contar mentiras.
 
Prolongó un tanto la mano bajo la mesa y la puso sobre mi polla tiesa, que, ciertamente, estaba duro. Sonrió mirándome y haciendo un insignificante gesto con los dedos. Yo no pude impedirlo y moví mi mano debajo de la mesilla y la fui subiendo por la faz interna de su muslo derecho hasta, con la punta de los dedos, tocar su caluroso y acogedor coñete.
 
El sitio estaba vacío, salvo una mesilla con cuatro personas y la sirvienta. El lugar en el que me había colocado estratégicamente estaba en la parte más apartada, con lo cual disponíamos de determinada intimidad. Con lo que seguí alargando la mano hasta deslizar mi dedito corazón por su coñito y gozar de sus ademanes, que era de lo que más me estimulaba, ver el goce en su rostro. Ella cogió bien mi pene y después bajó la cremallera introduciendo los dedos.
 
 Le resultaba difícil en esa postura quitar el tapa rabillo para poder llegar hasta mi polla. Decidí ayudarle en la entrada. Me eché hacia atrás y me desabotone el botón abriendo el pantalón. Después deslice el bóxer trabándolo debajo de mis huevos y dejándolo todo libre bajo la mesa. Ella enseguida me la sujetó y empezó a tocarme fuertemente. Seguíamos mirándonos a los ojos, que expresaban un, salvémonos como podamos.
- Tengo que pedirte un favor - Le dije.
- Dime!
-Despojate de las bragas y guárdalas en el bolso, me incordian.
Relatos
 
Ella miró hacia el sitio asegurándose de que no iba a ser excesivamente atrevida. luego coló sus manos debajo de la mini falda y levantando un tanto el trasero de la silla saco las bragas de su cárcel. Entonces las metió en el bolso no sin habérmelas refregado en la nariz un par de segundos. Ahora tenía via libre a su rajita.
 
 Volví a meter la mano y comprobé que su humedad iba en aumento, tanto es así que metí un dedo en su coñete sin esfuerzo algu
no. Nuevamente su cara dio a conocer el regodeo y su garganta expresó un gemido que no llegó a los oídos del resto. Proseguí intoduciendo y sacando el dedo repetidamente mientras que con otro le acariciaba el clítoris. Me encantaba hacerla disfrutar.
 
Ella había agarrado bien mi pene y subía y bajaba la mano con fuerza. Después aparto la mano y se la puso a la boca, la lubricó con baba y volvió a mi bellota, deslizándose hacia abajo y empapándola. Era delicioso sentir sus dedos de este modo. Era un juego que siempre habíamos tenido, nos apasionaba la masturbación mutua.
 
Yo continuaba embutiéndole tres dedos justo como a ella le agradaba y moviendo en círculos su caliente clítoris. En su cara se podía ver todo lo que un hombre quiere para sí. Era bella, mas sintiendo placer era mucho más, era absolutamente seductora.
 
- Si sigues de esta forma me voy a correr, y para eso la quiero hasta el fondo – Me dijo.
 
Yo miré el lugar, la mesa ocupada proseguía a lo propio, segro que se habían percatado mas disimulaban muy bien. La camarera secaba los vasos del lavaplatos como dejando pasar los minutos.
Eché un tanto hacia atrás la silla y le dije que subiera encima mio. No lo pensó, lo hizo. Ella sentada sobre mí dándome la espalda y haciendo movimientos laterales, sentía como me estaba lubricando. Se echó hacia atrás y le chupe una oreja.
 
- No me eyacules dentro – Me dijo.
- Córrete tú antes, deseo notarlo.
 
Relatos
Proseguí tocando su clítoris cuando sentí que se perdía. Le tapé la boca, la conocía bien. Su cuerpo se estremeció sobre mí pene y comenzó a correrse. Sus gemidos eran taponados por mis dedos, mas no pude eludir que se le escapase un gemido que hizo que la sirvienta, más próxima a la mesilla, mirase hacia nosotros e hiciese un gesto de sorprendo. intentó disimular apartando la mirada pero sé que no podía eludir echarnos una ojeada estupefacta.
 
Ella se apartó de encima mio y volvió a su lugar. Me miró.
- Voy a masturbarte – Me dijo.
 
Se empapo de saliva la mano y empezó a movérmela rápidamente. Agregó la otra mano, sabía que me gustaba así. La sirvienta no dejaba de echarnos miradas ocasionales mas frecuentes, y yo estaba a punto de correrme, según lo que parece eso no se lo quiso perder. Cuando ella vio que mis facciones se contraían inclinó la cabeza y se introdujo toda la pollaza en la boca, siempre y en toda circunstancia le había agradado mi corrida, la trataba como un manjar delicioso. 
 
Comencé a sacar leche cogiéndome a la silla mientras ella tragaba. Me convulsioné, haciendo que mi polla entrase hasta el final de su boca. Ella soportó estoicamente y después me lamió bien los pequeños restos. Cuando se incorporó se lamió un par de dedos apurando la cuajada.
 
Los dos quedamos relajados, mirándonos con cara de quien quiere que se repitan situaciones de este modo.
Al rato fuimos a la barra del lugar y solicité la cuenta a la sirvienta.
 
- Son ocho euros – Me dijo.
Le di un billete de diez y fue hasta la caja. Volvió y me dio dos euros.
- ¿Les ha agradado el servicio? – Preguntó con sonrisa
Sonreímos los 3. Miré la moneda de dos euros y se la di a la camarera.
- Por el amable trato – Le solté. Ella sonrió.
- venid cuando queráis, yo estoy siempre y en toda circunstancia en este horario.
 
Y nos fuimos del bar.

 

 

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